Garnachas centrales
Dejamos las tierras de Cebreros, en la provincia de Ávila, donde estuvimos disfrutando de nuestra última garnacha, y siguiendo las carreteras que se enredan en las laderas de los aguerridos Gredos, vamos dirigiendo nuestros pasos hacia San Martín de Valdeiglesias, una de las primeras localidades madrileñas que sienten el frio atardecer que les insufla esta serranía avulense. Serpenteantes carreteras que deben salvar importantes dificultades orográficas, pero que no nos mostrarán esa belleza llamada garnacha, pues las mejores viñas hemos de descubrirlas adentrándonos por caminos y senderos, buscando entre la vegetación autóctona, compartiendo ecosistema con la flora de montaña; pequeñas parcelas, de difícil acceso, llenas de carácter y coraje.
Vieja garnacha de Cebreros
La garnacha nos hace caminar por el Camino de Santiago; muchos viñedos vamos atravesando, pequeñas yemas verdes empiezan a surgir de la renacida viña, pero desgraciadamente no podemos pararnos (de momento, porque seguro que en próximas entregas retornamos sobre nuestros pasos).
Nos adentramos en tierras castellanas y dejamos el sendero peregrinante para acercarnos a las faldas de Gredos, pues nuestro pensamiento lo tenemos orientado hacia las tierras más altas de Cebreros.
En estas garnachas fijaron su mirada, hace algún tiempo, los hermanos Sanz, responsables de Terna Bodegas, y más concretamente el pequeño de la terna, Marco, siempre dispuestos a sorprender con singulares proposiciones. En un terreno granítico, franco arenoso, con bastantes residuos de esquistos pizarrosos y una altitud elevada, rondando los mil metros, nos encontramos un viñedo de poco más de una hectárea que ronda el siglo de vida; ochenta curtidos años luchando contra las airadas ráfagas otoñales, los fríos invernales, las oscilantes primaveras y los tórridos veranos. Cuando sus brazos, retorcidos por la edad, se permiten la desfachatez de soliviantar el azulado techo, también deben soportar, inquebrantables, cada uno de los ataques climatológicos que dan robustez y firmeza a esas extremidades que, con lo poco que le roben a esos suelos, empezarán a sustentar ese par de racimos que colgarán desvergonzados. Leer más
Bodegas Valduero
Lo he dicho muchas veces, pero mi aliento no desvanece por más que mis dedos lo coreen sobre el teclado: “el vino lo hace grande las personas que están detrás él”. Óptimas uvas, buenas instalaciones, maquinaria, cuidado en el proceso agrícola, un terreno armonioso y tratado con delicadeza, etc, etc, toda una serie de variables que se concentran en el corazón de las personas que están detrás de cada botella de vino, de cada depósito, de cada vendimia. El amor, el cariño, la pasión, es un elemento que se trasmite de manera subconsciente al vino; no se puede cultivar ni se puede criar, porque es innato al ser humano, se desarrolla en nuestro interior y se extiende desde la entrega, desde la generosidad de un corazón henchido de atrevimiento. Leer más








