Pugnando por una medalla
Hace unos días leía una noticia sobre la medalla de oro que un vino chino ha conquistado en el último Decanter World Wine Awards, tocando, además, en la línea de flotación de los franceses: “Medalla en vino tipo Burdeos”. La lectura me llevó a plantearme una duda casi existencial: ¿Son necesarios los concursos? <<Muchos concursos suponen una ayuda a una imagen de bodega y vinos, me comentaba el Gerente de una bodega navarra, al hacerle la pregunta. En mi opinión, ahora hay demasiados concursos, muchos de ellos irrelevantes, pero al consumidor final siempre le sirven si se entera… “Este vino ha tenido un premio…” oyes por ahí, pero no saben decirte cuál y muchas veces no es ninguno de los Top>>.
Una ayuda a la imagen de bodega que no todos comparten; Ricardo Arambarri, de Vintae es mucho más crítico con todo lo que rodea a los concursos: <<los concursos no son necesarios, son muchas veces injustos y de hecho hasta creo que muchas bodegas, que son “perros viejos”, envían vinos diferentes a los que dicen ser… Pero por el lado del mercado, lamentablemente hay muchos mercados (sobre todo mercados poco formados en el vino como Asia) que piden estas certificaciones o premios>>. En la misma línea, de huir de los concursos, se muestra Marc Isart, enólogo de Bodegas Bernabeleva (DO Vinos de Madrid): <<En primer lugar, creo que los concursos, por parte de las bodegas sobran, por parte del consumidor, no lo tengo tan claro. Nosotros no mandamos nuestros vinos a concurso, únicamente al que organiza la DO, por respeto y educación hacia la misma. En cuanto a que se puede buscar en un concurso, si lo ganas quizás asegura un porcentaje de venta>>.
Un porcentaje de ventas, o una inyección de moral para seguir; sobre todo en estos duros tiempos que nos ha tocado vivir. << Realmente cuando llega algún tipo de premio sí hay una pequeña satisfacción, me comentaba Consuelo González, desde Bodegas Tavera, localizadas en la DO Méntrida, y ayuda a tener ilusión al día siguiente, que con los tiempos que corren no es poco. Eso es lo que busco yo:” ilusión para seguir”>>. Aliento, esperanza, ánimo para continuar; una medallita, que porqué no, puede sacarte del anonimato: <<Generalmente es desesperante que elabores buenos vinos, y nadie se entere de ello, reflexionaba Ramón Giró, de Cavas Jaume Giró i Giró. Debemos dar a conocer nuestros productos, y con ellos, su calidad, y las bodegas pequeñas, utilizamos la vía de los concursos, para ello. ¿Qué otros caminos nos quedan, para, con los menguados presupuestos de los que disponemos, dar a conocernos?>>.
Palabras que pudiesen mostrar su apoyo a los concursos; eventos de los que cada día está más desengañado: << Yo creo que los concursos siguen una estrategia comercial de negocio. Se han convertido en una fuente de ingresos para quien lo organiza. Por ello, cada vez más, los concursos son mayores en número, y menores en calidad. Tú bien sabes, que se conceden gran cantidad de medallas de Oro, más aún de Plata, y casi a todos, de Bronce. Yo mismo, he participado en algunos de los más importantes concursos internacionales, y los he usado para dar a conocer mis productos. Me han dado buenas medallas, y ya está. Pero sí te diré, que cada vez participo en menos, y en cambio estoy recibiendo invitaciones por todos lados>>.
<<Salen concursos hasta debajo de las piedras y por mucho que seas un enamorado del vino no hay manera de seguirlos>>, nos decía Marc Isart de Bodegas Bernabeleva en un momento de nuestra conversación; algo en lo que también redundaba Ramón Giró. Pero eso no deja que algunos eventos se hayan ganado la buena fama a pulso; <<Yo respeto mucho los concursos porque hay algunos muy serios, nos indicaba el Gerente de la bodega adscrita a la DO Navarra, que incluso analizan el vino, pero en estos momentos casi parece o da la sensación de ser más un negocio que un baremo para explicar o informar sobre vinos y su calidad al particular o consumidor fina. Este es imposible que se entere de todos porque hay cientos; o lo comunican las bodegas y se lo publican en prensa o revistas, o no se enteran. Al final, si sumas todos los oros, premios, etc… te pueden salir 3.000 referencias diferentes de todos los estilos>>.
<<Si piensas en España, nos comentaba Ricardo Arambarri, de Vintae, elaboradores de propuestas tan rompedoras como Spanish Wine Guerrila, creo que ya nadie lo exige, por lo menos nuestros clientes jamás hablan de ello y de hecho creo que los concursos están algo desprestigiados>>.
De las diversas conversaciones con los bodegueros fueron saliendo otro centenar de preguntas; concurso planteado como negocio y no como apoyo y respaldo a los vinos; Muestras diferentes. Etiquetados de última hora, nos decía alguno de los bodegueros. Otro de los asuntos espinosos de los concursos, muchas veces incontrolado e incontrolable (que se lo digan sino al influyente crítico americano que, según los últimos datos, le han dado “gato por liebre” desde Valdeorras). Nuestro gerente anónimo también nos señalaba una posible solución a este problema: << Lo ideal, bajo mi punto de vista, sería hacer un concurso comprando o cogiendo los vinos que directamente puede comprar el particular, no solicitando la muestra a la bodega>>.
Después de charlar con un buen número de personajes que viven por y para el mundo del vino, seguimos con un montón de interrogantes; incluso nacieron otras. Y la principal, ¿son necesarios los concursos de vinos? ¿Desempeñan un rol en este apasionante mundo? Seguirá teniendo respuestas divergentes, dependiendo de quien la responda.
Como colofón, la reflexión, siempre acertada, de nuestro amigo de Navarra: << Debiera haber menos concursos y más potentes y estrictos. Los Oscar sólo se celebran una vez al año y sólo es ese. Hay un solo jurado que lleva y dedica su tiempo a seguir las películas, no hay 15 diferentes. Lo mismo que los concursos de belleza o de coche del año… no hay 14 concursos que digan cual es el mister o miss de ese año y cuál es el coche del año… En vinos, damos demasiadas oportunidades a la confusión>>.






El tema que planteáis es muy sugerente. Y creo que hay razón en todos los planteamientos. Me parece que hay incluso vinos de concurso, que son más expresivos , que se abren en cuanto el corcho desaparece y muestran aromas y esencias desde el primer momento. Y es importante cuando el tiempo del catador es limitado, pero no tienen porqué ser los mejores vinos. Pero si para participar en Ferias del ICEX u otras te piden hasta el Curriculum Vitae del vino, no nos empujan a ello?
Y por otra parte, la prensa se alimenta de los concursos, si no, cómo sabríamos que existe ese vino chino estilo burdeos? Son como una lotería, si te toca, pues qué suerte y a disfrutar de los beneficios, y si no te toca, pues te callas y sigues haciendo el mejor vino que sabes y puedes y procuras contarlo de uno en uno para que te lo compren los que se enamoran de él… aunque esto es lento… Suerte para todos en la nueva cosecha!!!
Tocas otro interesante tema, Estrella: el tiempo que dedicamos (y hablo en primera persona, como miembro de jurado que he sido de algunos concursos) a cada vino en las mesas de los concursos. So ntantos vinos y hay tan poco tiempo para juzgar, que muchas veces se cometen grandes injusticias; los vinos deben abrirse, expresarse de manera sosegada, tranquila, no acelerada, atropellada. Está el orden en el que aparecen, que muchas veces también penalizan a un vino, que quiza, con su medida justa, nos expresaría muchas más cosas.
En fin, un tema difícil, pero que como bien remarcas, luego engrosan el curriculum de algunos vinos.